sábado, 4 de diciembre de 2010
Las victimas de las sirenas
La violencia doméstica no sólo se limita a las mujeres Por siglos, los marinos han narrado las leyendas de sirenas, seres mitológicos de gran belleza que seducían a los hombres con su poder de encantamiento para después matarlos. A veces, las descubrían peinando sus hermosas cabelleras y cant ...ando con dulzura. Otras, la sirena aparece fingiendo ser una mujer que pide ayuda porque está ahogándose, el caballero rescatador se lanza al agua y no vuelve a salir.
Se suele pensar que en la violencia doméstica la mujer es la víctima. Sin embrago, hay muchos casos en los que él es el dependiente y ella lo domina, lo subyuga y lo ataca. Estas relaciones suelen iniciar como la leyenda de la sirena, el hombre se enamora de una mujer que lo atrae con un dulce encanto, o bien cree que es el príncipe valiente que la rescata de alguna situación difícil.
Poco se sabe de estos casos porque el silencio que guarda el hombre maltratado es casi total. En una sociedad machista, le resulta vergonzoso confesar que una mujer lo maltrata. Palabras como “mandilón” se escuchan en tono de burla cuando un hombre parece estar dominado por su pareja. Sin embargo, muchos varones son víctimas de mujeres que ejercen la violencia contra ellos con fría crueldad y, siendo adictos a esa relación, no pueden dejarlas. Cuando tocamos el tema en el programa de radio nos llueven llamadas y cartas de víctimas. El anonimato les ayuda a hablar. ¿De qué tamaño es el problema?
La mujer a veces ejerce la violencia en forma física que puede ir desde bofetadas hasta esgrimir enseres domésticos como sartenes, planchas, adornos o cuchillos. Lo más común es la violencia psicológica y emocional. Muchos hombres son víctimas de una cruel manipulación por parte de su madre, novia, hija o esposa. Esta violencia es muy sutil pero devastadora. El chantaje suele ser su principal arma y logran que él se sienta culpable eternamente. Los hombres dependientes no pueden decir que no y hacen todo para complacer a su medusa.
El problema de los hombres maltratados parece no existir. Existen organismos para la protección de la mujer pero no hay nada para apoyar al hombre víctima de maltrato y abuso. Aun si existiera, no se sabe si ellos acudirían. La mayoría de estos hombres no son conscientes de tener un problema. Ven a su victimaria como la que tiene el problema.
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