Una novela admirable en todos los sentidos, que primero fue un relato de 25000 palabras, reconvertido a novela, cambiando pasajes, escenas, lugares e incluso los personajes (Andrew Harlan, que en el relato original es un personaje irrelevante, es luego el protagonista). Dicen que Asimov critica el paternalismo del gobierno en el plano actual, yo creo, más bien, que utiliza la excusa de los viajes en el tiempo para insistir en lo que muchos autores están plenamente interesados: la impotencia del ser humano al jugar a ser Dios, cuando la naturaleza queda por encima de ello y se anota un punto a su favor. Y es que algo tan intrascendente como la instrucción de un Ejecutor, llamado Andrew Harlan, a un joven llamado Cooper, se convierte en el punto de inflexión por el cual cambia radicalmente la historia de la Humanidad. Por Ejecutor entendemos a alguien que cambia el curso del tiempo, que recibe misiones para alterar ciertos acontecimientos pasados o futuros y, digamos, optimizar la historia universal.
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