martes, 14 de diciembre de 2010

Mejor pregúntale al espejo -- por: Jorge Velazquez


La mejor respuesta, viene de uno misma. ¿Necesitas de la noción de pecado para vivir en sociedad? ¿No es suficiente tu propio discernimiento? ¿Qué más castigo que las consecuencias de tus actos? Si te amas, ¡sabes lo que es mejor para ti!



En la vida van y vienen diversas instituciones que inventan decretos, reglas, leyes. Unas se modifican y evolucionan, otras se atoran en el olvido y muchas más quedan fijas como para una eternidad. El afán de algunos cuántos por controlar a las masas ha llevado a la humanidad a vivir bajo catálogos que dictan qué acciones son aceptables y cuáles no lo son. Dentro de estas clasificaciones tenemos lo que se ha denominado como pecados. Los hay de varios tipos y todos intentan controlar como si de veras se pudiera y como si no se tuviera la capacidad de decidir cada quien, por sí misma, qué le es afín y qué le es agradable para sí.
Qué, de todo lo que los humanos han llamado “pecado”, es realmente una falta que de tan grave, la persona merezca sufrir por el resto de su existencia algún castigo súper poderoso. Alguien podría decir inmediatamente “matar”. Mmm podría ser: quitarle la vida a otro ser vivo es feo. Pero, todos los días todos los humanos matamos. Desde un pollo hasta una vaca (igual no las matamos con nuestras manos, pero pagamos para que lo hagan y nos las comamos); también hay quienes atascan la habitación de raid para dormir a gusto y sin zumbiditos impertinentes, o hay gobiernos que juegan a las guerras y así justifican su ineficacia como líderes verdaderos y disfrazan su hambre de poder. También hay gente que vive media muerta y a su vez va minando alegrías de quienes están cerca…
Alguien podría decir “pero los pecados capitales son siete y no tienen que ver con matar”. OK. Revisando cada uno de ellos… Son comportamientos naturalmente humanos sólo que al llevarlos al exceso, pueden causar daños o conflictos tanto físicos como afectivos en la persona que los practica. Pero… ¿y qué la enseñanza no está implícita en las consecuencias? En ellas está el aprendizaje.
Si le pensamos más podríamos decir que el castigo está en la misma acción desenfrenada; porque… ¿quién puede decir que comer, comer y seguir comiendo le da satisfacción y se siente muy contenta después de haberse comido ocho pizzas? Al contrario, el malestar es muy grande. O qué tal el hábito de dejar para mañana el conseguir un empleo, ponerse al corriente con situaciones pendientes, terminar la relación de pareja destructiva e iniciar una terapia... Si hablamos de la envidia, ésta es un sentimiento de lo más horrible para quien la experimenta: desear intensamente algo que el otro posee es ya en sí mismo un castigo… y muy desagradable.


Otro considerado “pecado” es la ira. Pero, ¿qué tiene de ofensivo para una ley divina enojarse? La ira es parte del estar vivo y es importantísimo saber expresarla para liberarla y no andar como alma amargada refunfuñando por el pasado.
Todo lo que hacemos o dejamos de hacer en nuestro estar en el mundo genera consecuencias, a veces inmediatas, a veces no tanto, pero al final del día cada quien vive lo que tiene que vivir, no por castigo, sino porque así lo generó.
Si cada persona, entra en contacto con su interior y se va preguntando día a día qué es lo que quiere vivir y cada experiencia la vive con amor hacia sí misma, ¿qué puede ser pecado? Porque quien se ama sabe lo que le hace bien. Simple y llanamente, se es fiel y vive en paz. No requiere que alguien más le diga qué hacer. Ella, al expandir su conciencia y al entrar en comunicación directa consigo misma, sabe. Eso es todo. Cada quien lleva dentro las respuestas y los lineamientos que le dan plenitud. No es afuera ni en otra persona. Sólo hay que preguntarse y desde ahí fluir con lo que le es natural y propio.

Cinco ideas a reflexionar:

]¿Hay alguna razón por la que sientas que no mereces vivir tu vida contenta? Cuál es.
2.     ¿Qué te detiene para liberarte?
3.     Si te sientes culpable por equis experiencias… ¿podrías darte la opción de perdonarte y aprender de ti?
4.     Si eres una persona que vive de acuerdo a las reglas de otros, ¿te has preguntado si van de acuerdo a ti? ¿Podrías vivir de manera más congruente contigo misma?

5.     Si volteas y te observas en tu día a día, ¿qué, de todo lo que haces, lo haces por amor a ti?

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