jueves, 16 de diciembre de 2010

El dinero, dinero, dinero… -- Por: Jorge Velazquez






Recordando que el dinero es el medio, no es el fin.


En el ámbito de todo lo posible, lo imposible es posible.
José Luis Villanueva

Una gran cantidad de personas han hecho del dinero el tema central y protagónico de su vida; tanto es así, que en ello basan su felicidad. En el mismo contexto, sabemos que tener dinero se ha vuelto sinónimo de éxito, salud, poder, prestigio y, en la actualidad, hasta de belleza (para la lipo). No debemos de extrañarnos entonces, ante la desproporcionada relación que esta gente tiene con el dinero y con el hecho de que dediquen toda su energía a querer tenerlo, tornándose en robotitos infelices que no se llenan, porque nunca será suficiente lo que tienen, pues entre más se tiene, más se gasta y más se cree necesitar: El idilio del consumismo.
La gran queja, y uno de los mayores miedos que habitan en la mayoría de mujeres y hombres, es la de ser pobres. Por esto, las relaciones interpersonales y de dizque amor, suelen sufrir alteraciones fuertes; el bienestar, tranquilidad y futuros planes de vida pueden depender de sentir que se tiene una buena situación económica. Pareciera que el tema “dinero” está directamente relacionado con el de “temor”. Como si se pensara que con dinero se logra lo que sea y sin él… ni siquiera se es alguien. Decimos que el dinero es un medio y no un fin, pero esto parece estar sólo en la teoría ya que en la vida práctica, si no se tiene dinero se vive con vergüenza y envidia hacia quienes sí lo tienen.
En el otro extremo, hay gente rica que, oh por dios, tampoco es feliz; vive con la profunda y callada angustia de quedarse “sin nada”, de perderlo “todo” y en lugar de disfrutarlo, lo esconden en bancos donde puedan acumular sus tesoros. Se vuelven “cuenta chiles” en una especie de miseria adinerada, porque el dinero ni lo ven. ¡Lo tiene el banco!
Reflexionando, podemos caer en la cuenta de que toda esta cuestión monetaria es una ilusión hueca que manipula a los seres humanos alejándoles de su verdadera fuente de felicidad. ¿Qué vale más, una casa enorme para presumir o una aurora? Yo creo que la aurora, porque si un día el sol se fuera de vacaciones a otra galaxia todo ser vivo sobre nuestro planeta duraría con vida unas cuantas horas. Sin embargo, estamos tan torcidos, que muchas personitas dirían que darían lo que fuere por tener una o varias casas. Siguiendo esta línea de pensamiento, también podemos decir que los asuntos financieros no son sólo cuestión de dinero, sino de otra cosa: de miedo, en una u otra forma. Algunas personas creen que con dinero hay seguridad (ja, ja); otras, inconscientemente se sienten tan poca cosa, que necesitan de un súper coche para sentirse aceptables. Otras, creen que con lana serán amados y reconocidos por doquier.

Todo ser humano tenemos el derecho de vivir la abundancia y pocos, muy pocos creen en ello; pero está ahí para que tomemos de ella. Hay que saberlo y saber tomar. Todo es posible.
Si hay algo que te “falte” en tu cuenta de banco, pregúntate qué es de verdad. Mira hacia adentro y reconoce qué es lo que falta para gozar tu estar viva. A lo mejor… sólo te falta amarte a ti misma. Despierta. Los miedos son sólo ideas, la abundancia es una realidad. Nada más voltea y mira las montañas, los campos, los océanos… ¿les falta algo?

5 cuestiones a reflexionar:
Para ti, ¿qué es y cómo te relacionas con el dinero?
Sé honesta y responde: ¿Cuántas veces al día te escuchas diciendo “¡ay!, es que no tengo dinero”?
Según tú, ¿serías más feliz si tuvieras más cosas?
Crees que tu vida es limitada porque no tienes suficientes recursos económicos?
 Alguna vez haz tenido envidia de alguien porque tiene más lana? ¿Qué en tu autoestima crees que sea la causa de que no tengas lo que quieres?


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