miércoles, 1 de diciembre de 2010

DIME COMO AMAS y te dire de donde eres

Vivimos el amor y el erotismo de acuerdo a nuestro origen social, cultural, racial y religioso. En algún lugar del mundo, besar es algo mal visto, pero tener relaciones con una oveja no es condenado. Si todos partimos de las cavernas y de la necesidad de reproducirnos, ¿por qué tomamos caminos (eróticos) tan diferentes?


Los seres humanos pertenecemos al reino animal y como tales, el sexo es para nosotros una actividad instintiva que procura, ante todo, la preservación de la especie. Lo que nos distancia radicalmente de los demás mamíferos es que convertimos esa actividad en algo superior, gracias a un giro racional: el erotismo. Sin embargo, la humanidad es tan basta y tan variada, que en cada cultura, en cada rincón y en cada grupo religioso, la visión de la sexualidad toma características especiales, opuestas, exóticas, extravagantes, escandalosas… porque responden al desarrollo particular de su sociedad y lo que para ellos es totalmente normal, para nosotros es inaceptable y viceversa. Para remontarnos un poco a los orígenes de la actividad erótica -y como asume distinta carta de nacionalidad según el rumbo que toman los primeros hombres-, platiqué con la Dra. Lidia Pérez López, psicóloga y maestra de sociología.



DOS POSTURAS OPUESTAS

“La sexualidad -nos dice- es la primera manifestación creativa, la más primaria, del ser humano; a través de ella se recrean vida física primero y después vida intelectual, afectiva y espiritual… pero en ella también se perciben placer y hay una fuerza instintiva que nos impulsa hacia su búsqueda, así como de la consumación del instinto. Luego, las culturas producen una sublimación de la sexualidad a través del arte, de la religión y aparece el erotismo. De acuerdo a la riqueza y a la liberación de las culturas, ha variado la visión acerca de la sexualidad. Aún dentro de la misma religión cristiana hay una posición diferente antes de San Agustín y después de él.



“Para entender los conflictos que genera el sexo, hay que entender que existen básicamente dos visiones diferentes acerca del hombre y el cuerpo: la de Oriente y la de Occidente. En la primera, el espíritu del ser humano habita el cuerpo, por tanto, cuerpo y sexualidad son sagrados, y no solamente no se denigran, castigan ni reprimen, sino que se sacralizan, apareciendo representaciones del falo y de la vagina como símbolos de fertilidad, vitalidad, salud, etc.


“Luego está la visión de Occidente, en la que el espíritu es sagrado y maravilloso… y el cuerpo es el pecado, el demonio… la carne representa el habitáculo del mal; el sexo se convierte en lo más perverso, la manifestación corporal más baja, el instinto primario. A partir de estas posiciones maniqueas (radicalmente opuestas, extremas), surge la represión de la sexualidad. Hay una pérdida del erotismo que busca la belleza, el gozo y el bien. Aparece, en cambio, la manifestación de la energía reprimida como una necesidad de placer instintivo, inmediato, primario, brutal, cosificador (que ve al otro como una cosa), relaciones de objeto, en donde el otro no me importa, lo que me importa es la liberación de mi tensión.


Y en esto, llevamos la peor parte las mujeres, ¿no?


Totalmente, porque en Occidente todavía hay resonancias de que si el cuerpo es el mal y la mujer -gracias al mito cristiano de la creación- es representada por Eva, la que genera todos los males a la humanidad, o más atrás aún, por Lilith, que encarna el magnetismo sexual nefasto, el hombre cuando busca su satisfacción sexual con la mujer, se satisface… pero igualmente se siente contaminado, seducido, dominado. Entonces, tiene que controlar ese hechizo, ¿cómo lo hace? Controlando. Y la sexualidad acaba como un ejercicio de poder, no de amor y el erotismo. En este sentido, sí hay una gran diferencia entre las visiones de Oriente y Occidente, esencialmente con respecto al cuerpo y sus manifestaciones.


VIRTUD Y REPRESIÓN


La doctora Pérez López explica la diferencia entre el antes y el después de San Agustín: “El cristianismo hereda una visión griega de la vida y en el principio no había esa satanización del cuerpo. San Agustín recupera tesis platónicas, pero se rigidizan al ser traducidas en esta posición de que el mundo de las ideas y la espiritualidad es sublime, en tanto que el cuerpo es lo opuesto. La realidad corporal se lleva a las sombras y, al no ser vista ni estar iluminada por la conciencia, se vuelve brutal y primaria… por eso esta emergencia actual de una sexualidad casi inhumana, este consumismo de la sexualidad, vacía del gozo de los sentidos, del placer profundo que da una cultura integradora, más respetuosa con la vida y con el cuerpo”.


La mujer en la cultura occidental representa una posesión y su virginidad es una garantía de la posesión y de la descendencia…


Si ven, los escándalos de las revistas del corazón se derivan de lo mismo. Ahora mismo, en España, se discute si el hijo de la Baronesa Thyssen, casado con una chica que a ella no le gusta, es realmente el padre de un nuevo descendiente; la baronesa pidió cinco pruebas de ADN, porque ya sabes, “hijos de mi hija, mis nietos serán; hijos de mi hijo, ¿serán o no serán?”. Y hay implicados herencia, título, dinero. Es un caso representativo de que sigue privando el control sobre la herencia genética.



¿Qué pasa, entonces, con las mujeres?



Cuando una persona es frenada en su sexualidad y avergonzada de su cuerpo, paraliza sus poderes creativos. Alguien que siente culpa por su placer, frena todo lo que emerge de sí, no sólo el instinto sexual: su pensamiento, su sentimiento y toda su fuerza interior. Un elemento de control de las poblaciones y las personas ha sido la represión sexual. Esa persona pierde fuerza, se debilita y es mucho más fácil manejarla. Un ejemplo histórico es el de las mujeres en México en tiempos cuando sólo alguien como Sor Juana Inés de la Cruz rompe el tabú, porque lo sublima de una manera genial; ella es una mujer independiente, libre y que no permite que la limiten… pero cuántas deben haber vivido sin atreverse a sentir, porque lo que ellas sienten les dijeron que es indecente, pecaminoso, que manifiestan al diablo en su piel.


Y si lo sienten, se callan para no ser condenadas. Las que viven abiertamente su sexualidad se vuelven…


Claramente malas… y creo que hoy sigue incidiendo en la mentalidad latinoamericana esta separación artificial espíritu-cuerpo: la que responde al cuerpo es la puta, la que responde a la pureza, es la santa. Y como en mi casa tengo una santa con la que no soy libre de explorar la piel, entonces salgo a buscar a la puta. Con la de la carne son las cosas del diablo, así que me redimo con la santa, a la que trato con una enorme pureza.


Pero volviendo al origen del planteamiento, la doctora Pérez López refiere que, al no haber esta condena del cuerpo entre las culturas de Oriente, el sexo ha sido visto como una puerta a la iluminación, al desarrollo de la creatividad, al desarrollo del poder interno y hay tradiciones místicas, taoístas, religiones de la India, en las que el encuentro sexual no sólo no es malo, sino realmente venerado. “Yo diría que en Occidente hay que rescatar la cultura griega, que fue profundamente armónica, que tenía una natural expresión erótica y un acercamiento profundísimo a la belleza y la sexualidad no estaba denigrada”, señala.



PERDIMOS RESPETO AL CUERPO



Al comentar con ella algunas de las prácticas que a luz de nuestra sociedad pudieran sonar incluso aberrantes, ella nos deja ver cuál es su mayor preocupación: “Esas prácticas dependen totalmente de tu cultura. Y lo que ahora ocurre en la nuestra es… ¡terrible! Todo lo reprimido es llevado al opuesto: ahora exacerbamos el interés por el cuerpo de una manera muy agresiva. A través de los medios y de los hábitos culturales lo estamos llevando a la categoría de objeto, lo mismo que a la experiencia sexual. No hay respeto por el cuerpo, por su propia inteligencia, por su sentido evolutivo… lo entendemos como algo que podemos modelar, cortar, coser, poner, sacar… con una búsqueda excesivamente idealista. No hay una aceptación del cuerpo y de la sexualidad de manera natural. Una aceptación de lo que es, no de lo que debería ser. Vivimos primero la escisión espíritu-cuerpo ya mencionada… pero ahora resulta que hay una revancha: el sexo es lo fundamental y tiene que ser abierto, lo mismo que el cuerpo. Pero no los estamos respetando; el cuerpo se usa, no se experimenta. Hoy cualquier persona, en función de tener la figura correcta, es capaz de practicarse una cirugía dolorosísima de nalgas con un desprecio profundo a la memoria y sabiduría del cuerpo; la gente -instalada en la otra polaridad- no entiende que espíritu y cuerpo son uno mismo. Si mutilas el cuerpo, te hieres; el cuerpo tiene inteligencia, las células tienen memoria; es el gran mensajero de nuestro interior y nos explica muchas cosas. Hemos perdido respeto y aprecio por él. Hemos perdido esta capacidad de incorporar belleza y veracidad en el sexo, en la experiencia de la vida. Hay un gran vacío que se llena con reflejos inmediatistas de liberación tensional, pero no hay el gozo del respira, del caminar, de encontrarse con la mirada del otro, del acariciarse…

Recuadro

LA ABLACIÓN: UNA BÁRBARA COSTUMBE



Hasta la fecha, en numerosos pueblos musulmanes se práctica, en condiciones de poca higiene y una gran brutalidad, la ablación o castración femenina, que consiste en remover el clítoris y parte de los labios vaginales, para evitar que las mujeres disfruten del sexo y garantizar así su fidelidad. Al respecto, la doctora Pérez López acotó: “Ese es el perfecto ejemplo de la dominación sexual de la que hablábamos. Cuando limitas la conexión de la persona con su propio cuerpo, le castras el gozo de su sexualidad, pero también de su propio pensamiento y su sentimiento. Es un método infalible de dominación, pues la gente pierde la conexión vital fundamental para entusiasmarse, para motivarse con su trabajo, sus relaciones y su vida. El ser humano es un todo orgánico y si le mutilas uno de los aspectos de la polaridad energética y vital –la sexualidad- limitas la contrapartida: la parte creativa superior, la imaginación, el desarrollo intelectual y el afectivo. Por eso a estas mujeres, una vez que les hacen la ablación del clítoris, las llevan a la condición de objeto total. Si entendemos que somos una totalidad orgánica, al privarlas de su conciencia sexual, las privan de su conciencia corporal; entonces es una real y profundísima mutilación y es clarísimo que pierden poder, porque pierden conexión con su propia energía.



Y A TI, ¿TE HUBIERA GUSTADO NACER AHÍ?

* En Grecia antigua la homosexualidad se daba entre hombres y entre mujeres, pero rara vez incluían penetración; sólo se daba, por ejemplo, si los susodichos pertenecían a clases sociales diferentes.



* En Roma estaba prohibido el beso en público.


* Los alfur de las Célebes (Indonesia) se insertan guijarros bajo la piel del glande para aumentar el placer de su pareja.

* En algunos sitios de África los jóvenes se inician con prácticas homosexuales con los ancianos de su tribu.



* En Babilonia, el hombre debía casarse con la cuñada y la nuera cuando quedaban viudas. La mujer debía hacer lo mismo con el cuñado o el suegro.


* Entre campesinos rusos se obliga a los recién casados a pasar la primera noche en los establos para que su ejemplo estimule la proliferación de los animales.


* Un pueblo de Mozambique admite que la mujer preste el marido a las amigas con problemas de fecundación.


* Ver un ombligo resulta excitante en Samoa, debido a que se suele llevar cubierto.


* Los Chewa, en África, consideran que es necesaria la actividad sexual durante la niñez para ser fecundos en estado adulto.


* Los Lepcha fomentan las relaciones sexuales entre preadolescentes y adultos. Otro pueblo de la India (los Muria), tienen escuelas donde chicos y chicas comparten todas las actividades, incluida la sexual.


* En el pueblo de los Ljo, África, los adolescentes deben de copular delante de los mayores con una oveja, como parte del rito de iniciación.


* Entre los Sakalaves de Madagascar es una vergüenza que la mujer vaya virgen al matrimonio. Además, no está mal visto ser homosexual; lo que puede ocasionar burlas es ser estrictamente heterosexual.


* Los esquimales, en señal de hospitalidad, ofrecen una noche con su mujer a los visitantes masculinos.


* Los adolescentes del archipiélago Trobriand (en Papua, Nueva Guinea) tienen a su disposición una casa de solteros en la que acostumbran intercambiar sus parejas todas las noches.


* En Nueva Guinea, algunos grupos sociales acostumbran que los jóvenes tengan relaciones homosexuales hasta el matrimonio, y a partir de ese momento relaciones heterosexuales.


* En Australia, la tribu de los Aranda inicia los ritos matrimoniales sometiendo a la novia a una noche con los parientes del marido.


* Para evitar el adulterio, los hombres bantúes (África Sudecuatorial) untan su pene con veneno antes de hacer el amor con su esposa. Se cree que no afectará a la esposa, pero sí al posible amante.


* Entre los Turu de Tanzania se da por hecho que las mujeres tienen amantes, pero es su obligación mantenerlo en secreto; para ello colaboran los vecinos con su silencio.


* Los jíbaro de Sudamérica son uno de los pueblos con menos actividad sexual, ya que ordinariamente sólo tienen 2 encuentros al mes.

* En regiones de África son consideradas más atractivas las figuras femeninas redondeadas; las chicas acostumbran asistir a cabañas de engorda para ganar peso antes de la boda.

* Para la mayoría de las tribus del Alto Amazonas, besar es un acto desconocido.



* Las leyes que rigen en la mayoría de los países de Oriente Medio reconocen que es legal mantener una relación sexual con un cordero, pero… es pecado mortal comer su carne después.


* En el Líbano está permitido que los hombres practiquen el sexo con animales, siempre y cuando sea una hembra. Si se hace con un animal del mismo sexo puede ser castigado con la pena capital


* En Indonesia, masturbarse está penado con la horca.


* En la isla de Guam, en el Océano Pacífico, las mujeres no pueden casarse vírgenes. Hay hombres dedicados al respetado oficio de desvirgador, que van de pueblo en pueblo, para dar a las jóvenes casaderas su primera experiencia sexual… y cobran.


* En Calí, Colombia, las mujeres sólo pueden tener relaciones sexuales con su marido. La primera vez tiene que ser en presencia de la madre de ella, que así puede testificar una actividad procreadora.


* En algunos pueblos de México se sigue exhibiendo la sábana ensangrentada en la ventana de los recién casados, como prueba de la virginidad de la novia.

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