jueves, 18 de noviembre de 2010

La riviera de Nayarit

La parte más populosa se encuentra en el último cuarto de la Bahía de Banderas, entre Nuevo Vallarta y Punta de Mita, pero de allí en adelante, los pueblos se van sucediendo más espaciadamente a lo largo de 180 km hasta San Blas, que es casi la mitad de la costa nayarita.
La diferencia con otras rivieras de México son sin duda las exuberantes montañas de la sierra, cubiertas de una espesa selva seca, es decir, que en temporada de secas pierden sus hojas verdes pero no su encanto. Las playas son interminables y difícilmente se congestionan.

Bucerías y alrededores
Ésta es la meca de los hoteles todo-incluido, quienes hacen mucho hincapié en sus albercas infiniti , esas que son tan grandes como una laguna y se proyectan a manera de terraza líquida hacia el horizonte oceánico. Tienen también los mejores spas con un extenso menú de tratamientos que van desde los sencillos masajes y mascarillas, hasta las envolturas corporales con diferentes aderezos de uvas o chocolate. En la temporada baja, hoteles como el Grand Velas o el Playa del Sol Grand  parecen mucho más gigantescos e invitan de manera irresistible a la autocomplacencia. Pero también hay lugares más íntimos como el Hotel des Artistes, con pocas pero sofisticadas suites que son más bien departamentos con un estilo vanguardista además de sus famosas colecciones de arte de Thierry Blouet. En La cruz, de Huanacaxtle están terminando de construir una de las marinas más espectaculares del Pacífico mexicano y para quienes prefieren  la infalibilidad de lo mejor está el Four Seasons en Punta de Mita.
Tarde o temprano, todo mundo termina paseando junto con las iguanas, por las empedradas calles de Bucerías, aquí hay excelentes restaurantes pequeños como Marks y una variada colección de galerías de arte con estilos muy propios del lugar, como la fusión de talavera poblana con colores huicholes.

Sayulita y San Pancho
De Bucerías al norte, se puede ir por la carretera costera que bordea toda la península de Punta de Mita y el pintoresco pueblo de Litibu, que debe su nombre al canto de un pájaro. O bien se puede cortar camino por la carretera que va a Guadalajara para llegar a Sayulita. Este corto tramo de asfalto es literalmente un túnel cubierto de follaje, quizá uno de los más atractivos de todo el estado.
Sayulita se empezó a transformar hace un par de décadas como resultado de los cientos de extranjeros enamorados de Puerto Vallarta que decidieron afincarse aquí, lejos y al mismo tiempo cerca del bullicio.
Y casi en colindancia, está San Pancho, un pueblo creado por Luis Echeverría con la idea de desarrollar la Universidad del Tercer Mundo, que desde luego, jamás se desarrolló, pero lo que si está funcionando es un espectacular desarrollo inmobiliario de primer mundo. Para quienes gustan de los hoteles boutique, está el Cielo Rojo, de ambiente totalmente bohemio y con el tema de esa película en sus 8 habitaciones. Más allá de San Pancho se encuentra el famoso Rincón de Guayabitos, Bahía de Matanchen y San Blas, todavía con mucho carácter regional.
Asi que, ¿qué hace diferente esta riviera de otras? Definitivamente su clima es más predecible que las del Caribe y su sabor local no se ha diluido del todo en un destino globalizado. Cualquiera que sea el antojo de refugio, aquí hay desde lo rústico hasta el hiper-lujo.

Nota:
Las temporadas bajas son hasta antes de semana santa y antes de noviembre. El clima no está a la baja, pero los precios sí. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario